Cuando a Jacobo García, periodista de EL PAÍS, le preguntan por su experiencia en Latinoamérica, cuenta algunas anécdotas sobre Hugo Chávez o el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, con las que salir del paso. Pero si de verdad le importa la conversación, te habla del Pajarito , un indigente de su calle en la Ciudad de México que una mañana apareció muerto y al que las autoridades iban a arrojar a una fosa común. Entonces, los vendedores ambulantes de la calle, tan pobres como Pajarito, reunieron dinero para comprarle un ataúd barato. Le encargaron al cura una misa, y el de los jugos, el zapatero, el taquero y la aparcacoches con su perro se colocaron frente al altar de la parroquia para despedirlo. Viridiana para describir las potentes redes invisibles que mueven un continente. Seguir leyendo