Las urbes españolas obligan a construir plazas de garaje por cada vivienda, porque consideran que cada familia tendrá al menos un coche, aunque cada vez sea menos cierto —los jóvenes cada vez tienen menos vehículos en propiedad —. El Área Metropolitana de Barcelona (AMB) acaba de eliminar esa obligación para nuevos pisos en el centro en función de la cercanía al transporte público. La iniciativa es pionera en España —aunque ya la tenía Valladolid—, pero recoge una tendencia europea: urbes como Londres, Ámsterdam u Oslo ya aplican medidas similares o que incluso van más allá. Los expertos consideran que la medida puede desincentivar el uso del coche, impulsar la movilidad sostenible e incluso abaratar las viviendas, pero debe combinarse con un impulso al transporte público, la movilidad peatonal y los carriles bici, así como una subida del precio del aparcamiento en la calle para reducir el aparcamiento en superficie. Seguir leyendo