Lleva cuatro meses como presidente de la Reserva Federal (Fed), pero este miércoles se recordará como el día en el que Kevin Warsh demostró que él y el resto de gobernadores del organismo son los que realmente pilotan la política monetaria de Estados Unidos, al margen de influencias externas. La Fed ha dado el paso que el presidente Donald Trump no quería que diera bajo ningún concepto: subir los tipos de interés a mes y medio de unas elecciones de medio mandato en las que los republicanos se juegan perder una o las dos cámaras del Congreso . Seguir leyendo