Las alarmas que han disparado la relación de un comandante español de la OTAN y una mujer de origen ruso que conoció por Tinder, la aplicación de citas , son el último capítulo en un nuevo campo de batalla del espionaje: las aplicaciones web. Compartir contenido en las redes sociales, publicar tu carrera matutina o buscar el amor en línea se han convertido en un riesgo latente para los ejércitos en todo el mundo. Seguir leyendo