Se fue Marcos Ordóñez : con él se va un modo de entender la crítica teatral. Una visión singular del Teatro y un diálogo iluminador con el Hecho Escénico. Pero la tristeza colectiva no alcanza a empañar el dolor que nos ha conmocionado a muchos, al conocer la noticia de su partida. Un adiós largo y paradójico, con pérdida de presencia y tremendo ensimismamiento. Marcos y Pepita, lúdicos, lúcidos, exigentes, sensibles, inteligentes, amorosos con su métier, delicados con sus amigos, hacía ya tiempo que, aparentemente, estaban aú déhors de sí mismos. Condenados a un silencio sin opinión ni expresión. Juntos, pero separados en la inanición. Terrible. Seguir leyendo