Taylan quería pasar las vacaciones del verano pasado en Europa así que, meses antes, se puso a tramitar su visado Schengen y los de su familia. Sin embargo, no encontraba cita en las empresas que gestionan los visados para los consulados de los países UE. “Consultaba las web entre 20 y 30 veces al día, pero nunca había hueco. Al final tuvimos que cancelar la reserva de una casa que habíamos alquilado en Grecia”, relata este ciudadano turco que ha pedido modificar su nombre para preservar su intimidad. Seguir leyendo