Tash Aw (Taipéi, 1971) lleva dos décadas escribiendo sobre las fracturas de la Malasia contemporánea, el país de su infancia y el centro magnético de su literatura: entre campo y ciudad, pobreza y ascenso social, pertenencia y sentimiento de extranjería. Debutó con una novela histórica como La fábrica de sedas (Salamandra), pero quizá su libro más extraordinario sea Extraños en el muelle (Amok), un pequeño volumen donde reconstruyó la emigración de sus abuelos desde China, la pobreza de sus padres y los silencios familiares que marcaron su infancia. Seguir leyendo
Hay un puñado de cosas que obsesionan a Elaine Vilar Madruga, a saber: el deseo, la violencia, la memoria, la tierra, la maternidad . Cuando la cubana se sienta a escribir, esas “raíces fundamentales”, en sus palabras, la acompañan en cada página. “Intento hacer una fotografía de la realidad y la realidad está basada en todas esas coordenadas”, dice la autora, que se ha convertido en una estrella literaria por su forma de anudar los horrores íntimos y políticos con un realismo mágico que continúa renovándose a lo largo y ancho del continente. La escritora se siente heredera de esa tradición y le ha dado rienda suelta en varias de sus novelas, pero cuando cierra los ojos y se enfrenta al acto de creación, en lo que está pensando es “en el mundo que está ahí afuera”, tome la forma que tome dentro de la ficción. Es ese mundo voraz el que tenía en mente cuando escribió La piel hembra (Alfaguara), su última novela y el libro con el que cierra un exitoso ciclo que comenzó hace cinco años con La tiranía de las moscas . Seguir leyendo