The top-seeded German secured his second grand slam title with a 6-3, 7-6 (2), 5-7, 6-2 win over the American in New York As at every US Open final, the Arthur Ashe Stadium crowd will be full of famous faces. For any eagle-eyed tennis/soccer fans wondering if Trinity Rodman will be in attendance (as she has for all of boyfriend Ben Shelton’s matches at this tournament): we probably won’t see her today. The American soccer star is at a match of her own. Her Washington Spirit, locked in a chase for first place in the National Women’s Soccer League, are about to start the second half of their game against the Boston Legacy about five hours south in DC. We’re not done here. The job is not finished. Super excited to get another opportunity to go out there and show my best on Sunday. This whole tournament now at this point has been unchartered territory. I’m in positions I’ve never been in before. I’ve beaten guys – beaten a guy or guys that I have never beaten before. I’m just excited to put it all out on the line. Continue reading...
Después de todo, Alexander Zverev. Él, otra vez. Eleva el alemán el trofeo hacia el infinito y así acaba este US Open que comenzó plagado de incógnitas y que ha ido despejándolas a manotazos, aclarándolo todo. Por simplificar: en dirección a los 40, Novak Djokovic debe repensar hacia dónde va (o adonde quiere ir); la segunda línea sigue siendo teniendo una mandíbula de cristal; a Carlos Alcaraz aún le falta mecha , pero a su vuelta parece estar a punto; el tenis estadounidense (masculino) sigue aprisionado por un recuerdo cada vez más lejano, de frustración en frustración; y el campeón, primerizo en la jungla tenística de Nueva York —que no en un gran escenario porque hace tres meses ya conquistó París—, es sin duda alguna la alternativa más fiable a los dos fenómenos. Caras larguísimas en la grada de la Arthur Ashe. Seguir leyendo “ESTABA EN UN TÚNEL, NO OÍA NADA…” “Sinceramente, creía que iba 5-1. Supongo que conté mal… Sabía que le había roto el saque dos veces, pero pensaba que íbamos 5-1 en lugar de 6-2… Lo cual, en cierto modo, me ayudó porque así no me puse nervioso al sacar”, comentó Zverev en referencia al lapsus del final. El campeón sentía que en ese momento “estaba en una especie de túnel en el que no oída nada” y apuntó a las bolas altas que tiró sobre el revés de Shelton — “no por la velocidad, sino por la altura y la profundidad” — como uno de los detalles técnicos que definieron el encuentro. El número dos del mundo, de 29 años, sucedió a su compatriota Boris Becker (1989), el único compatriota (masculino) que había triunfado en Nueva York. Obtuvo así el 26º título de su carrera; es decir, los mismos que acumula Alcaraz, seis años menor (23). Precisamente, el murciano es el jugador que más tiempo ha invertido sobre la pista para ganar un grande, con las 23h 40m que empleó en la edición neoyorquina de 2022. No obstante, Zverev no está lejos; con 23h 11m es el segundo. Ahora, 16 de los 26 trofeos que ha logrado han sido en pista dura, lo que, paradójicamente, no sucedía desde Bercy en 2024. De ahí a este último éxito, los dos premios que ganó fueron sobre tierra (Múnich y Roland Garros). Su asignatura pendiente, por tanto, sigue siendo la hierba. Por otra parte, Zverev es el quinto tenista en activo que ha ganado varios Grand Slams —junto con Djokovic (24), Alcaraz (7), Sinner (5) y Stan Wawrinka (3)— y el primero nacido en los noventa que posee más de uno — el ruso Daniil Medvedev y el austriaco Dominic Thiem lograron uno —.