En la sobremesa de una comida familiar o de un encuentro entre amigos, no es extraño que hoy, en una sociedad cada vez más concienciada con la salud preventiva, surjan conversaciones que tengan que ver con los hábitos de vida: la alimentación, el ejercicio físico, el descanso, el consumo de alcohol… Y es habitual que en esa conversación alguien relativice y minusvalore la importancia de esos hábitos, recordando que la abuela vivió 99 años pese a fumar desde los veinte , o que el bisabuelo tiene ya 105 años y una salud envidiable sin renunciar ni un solo día a su copa de brandy. Seguir leyendo