Retenidos en hoteles, indocumentados o un año presos tras ser deportados a África: “Esto se llama tráfico humano”
Entre tantos rostros, Roberto Mosquera retuvo uno en particular el día que llegó a Esuatini, un pequeño país escondido en el sur de África. Luego siguió viendo ese rostro durante los siguientes 14 meses, que transcurrían lentos e insoportables en el mundo comprimido entre las paredes blancas y grises de la celda de la prisión de máxima seguridad de Matsapha. El hombre es serio, alto, moreno, con lentes redondos. Se nombra Jabulani Kunene y es el oficial encargado del penal. Desde hace más de un año, Mosquera le hace la misma pregunta siempre que lo ve de paso: “¿Hasta cuándo ustedes me van a tener aquí preso?” Kunene siempre ha tenido para él la misma respuesta: “I don’t know, Roberto, I don’t know”. Seguir leyendo