No es un juego si te juegas la vida
Un sábado de finales de mayo de 1982, un fiscal italiano de la región de Campania aprovecha el día libre para llevarse a su hija de 11 años a la playa; a la vuelta a casa, después de baños y juegos, un coche se pone a la altura del suyo y abre fuego. El fiscal, Alfonso Lamberti, sabía que era objetivo de mafiosos por haber metido a muchos de ellos en la cárcel, y aunque tomaba todas las precauciones, ese sábado pesó más un día a solas en la playa con su hija Simonetta que estar, los dos, rodeados de escoltas. Seguir leyendo