Matemáticas del ascenso ultra
“Las nuevas generaciones que hoy observan la política reciben una educación cívica compuesta de comportamientos iliberales y consignas que influirán sobre sus actitudes futuras. Una vez rotos los tabúes, resulta imposible recomponerlos: cuando los líderes actuales pasen de moda, es poco probable que los votantes, acostumbrados a las drogas duras del nacional-populismo , soliciten de nuevo la manzanilla de los partidos tradicionales. Pedirán algo nuevo y puede que todavía más fuerte”. En Los ingenieros del caos , Giuliano da Empoli retrató con precisión quirúrgica la materia gris que alimentó los proyectos ultras de los últimos años, un trabajo que todavía sirve de plantilla para diseccionar el comportamiento de las nuevas formulaciones de la extrema derecha que canibalizan el debate político. Y estas “drogas duras” ya se consumen de forma generalizada en Cataluña, territorio singular también en el despliegue de los discursos discriminatorios, porque avanzan dos marcas con lealtades nacionales distintas, Vox y Aliança Catalana . Doble ración ultra, plenamente normalizada, para agitar al electorado. Seguir leyendo