El Supremo arrastra los pies hasta el final en la causa del ‘procés’
El auto del juez Pablo Llarena para mantener la situación de Puigdemont en la causa del procés es en esencia un sostenella y no enmendalla sobre resoluciones anteriores, pero hay algo más, y también es importante. Es la confirmación de que el Tribunal Supremo no da un paso atrás en cuanto a la atribución de responsabilidades penales ni levanta la orden de detención vigente en España contra el líder de Junts, con el añadido de que esto es así “sin excluir el examen que proceda ante otras circunstancias concretas”, en los términos de la propia resolución. En el clima que impera en la recta final de la legislatura, es lógico que nadie —en el poder judicial ni en ningún otro que haya tomado posiciones— quiera apearse de sus anteriores decisiones, sobre todo si estas son expresión de eso, de poder. Seguir leyendo